Pensamiento Positivo: Era de acuario, Construyamos una Nueva Civilización

la era de acuario
El pensamiento hace al hombre. El hombre hace la civilización. Tras todo gran acontecimiento en la vida y en la historia del mundo, existe una poderosa fuerza de pensamiento. Tras Todos los descubrimientos e invenciones, tras todas las religiones y filosofías, tras todos los planteamientos, salvadores o destructores, está siempre el pensamiento. El pensamiento se expresa en palabras y se ejecuta en obras. La palabra es la asistencia del pensamiento y la obra es el resultado final. De aquí el dicho: "En lo que piensas, en eso te convertirás.

¿Cómo construir una nueva civilización? Generando una nueva fuerza de pensamiento. ¿Cómo construir una nueva civilización  que asegure la paz de la humanidad, la prosperidad de la sociedad y la salvación del individuo? Generando una fuerza de pensamiento nueva que aporte al hombre paz mental, que infunda en su corazón, de servicio a sus semejantes, de amor a Dios y un intenso deseo de realizarse. Si solamente una fracción del dinero y del tiempo gastado en actividades destructivas se dedicara a la creación de un buen pensamiento, sin duda surgiría una nueva civilización aquí y ahora.


Estas actividades malgastan tu riqueza, destruyen a tus vecinos, polucionan la atmósfera de todo el mundo, y despiertan el temor, el odio y la sospecha en tu corazón. La mente se ha desequilibrado y el cuerpo está sujeto a enfermedades. Detén este avance.

Promueve la investigación en el campo de la espiritualidad, de la religión y de todas las cosas buenas de la vida. Ayuda a los filósofos y a los santos, los auténticos benefactores de la humanidad. Estimúlales en su estudio de la religión, en sus investigaciones sobre la literatura espiritual antigua, y en la proyección de una gran fuerza de pensamiento para el bien.

Desecha toda la literatura que poluciona los pensamientos de los jóvenes. Inunda su cerebro con pensamientos e ideas saludables. Al hombre que asesina, a quien roba tu dinero, a quien estafa, la ley le castiga. Pero estos crímenes son insignificantes si se comparan con el crimen cometido por el intelectual malvado que infunde ideas malignas en la mente de los jóvenes.

Él es el autor de muchos asesinatos que tienen lugar sobre la tierra. Él roba tu gran tesoro, la sabiduría. Te estafa dándote veneno con el nombre de un dulce elixir. Las leyes de la nueva civilización serán muy severas con tales seres. La nueva civilización, propiciará estímulo a quienes deseen estudiar filosofía, religión, y pensamiento espiritual. Hará que su estudio sea obligatorio en escuelas y colegios. Concederá becas a los estudiantes de filosofía. Conferirá premios y títulos a quienes investiguen en filosofía y religión.

La necesidad más profunda  del hombre, la necesidad espiritual, encontrará un campo abonado para su desarrollo y realización. Los frutos de la nueva civilización bien valen la pena de todos los esfuerzos que se hagan para construirla. En la Nueva Civilización, el hombre querrá llevar una vida recta, se sentirá orgulloso de servir a sus semejantes y de compartir con ellos lo que tenga. Amará a todos, siendo consciente que en todos mora su propio ser. Estará dedicado al bienestar de todos los seres.

¡Qué sociedad tan ideal será aquella en la que los hombres compartan lo que posean con otros y sirvan a todo el mundo! ¿Dónde estará la necesidad de impuestos y tasas en esa sociedad en la que todos trabajarán voluntariamente para todos? ¿Dónde estará la necesidad de policía y ejército cuando las personas estén dedicadas a la virtud? Este es el ideal. Esforcémonos todos en generar una fuerza de pensamiento que nos permita alcanzar el objetivo.

Swami Sivananda



el hombre debe vivir seriamente por dentro
La función de la sociedad nueva es alentar el surgimiento de un hombre nuevo, ser cuya estructura de carácter tendrá las siguientes cualidades:

  • Disposición a renunciar a todas las formas de tener, para poder ser plenamente. 
  • Sentir seguridad, tener un sentimiento de identidad y confianza basados en la fe en los que uno es, en la necesidad de relacionarse, interesarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea, en vez de basarse en el deseo de tener, poseer, dominar al mundo, y así volverse esclavo de sus posesiones.
  • Aceptar el hecho de que nadie ni nada exterior al individuo le da significado a su vida, sino que esta independencia radical y la no cosidad pueden llegar a ser la condición de la actividad plena dedicada a compartir e interesarse por sus semenjantes.
  • Estar plenamente presente donde uno se encuentra.
  • Sentir la alegría que causa dar y compartir, y no acumular y explotar.
  • Amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones, sabiendo que no es sagrada la cosa ni el poder, ni lo que está muerto, sino la vida y todo lo que contribuye a su desarrollo.
  • Tratar de reducir en la mayor medida posible la codicia, el odio y los engaños.
  • Vivir sin adorar ídolos y sin engaños, porque se ha alcanzado una situación en que no se requieren engaños.
  •  Desarrollar la capacidad de amar, y el pensamiento crítico, no sentimental.
  • Desprenderse del narcisismo y aceptar las trágicas limitaciones inherentes a la existencia humana.
  • Hacer del pleno desarrollo de sí mismo y del prójimo la meta suprema de vivir.
  • Saber que para alcanzar esta meta, es necesaria la disciplina y respetar la realidad.
  • Saber que ningún desarrollo es sano si no ocurre en una estructura, pero conocer también la diferencia entre la estructura como atributo de la vida, y el orden como atributo de no vivir, de la muerte.
  • Desarrollar la imaginación, no para escapar de las circunstancias intolerantes, sino para anticipar las posibilidades reales, como medio para suprimir las circunstancias intolerables. 
  • No engañar, pero tampoco dejarnos engañar por los otros, se puede admitir ser llamado inocente, pero no ingenuo.
  • Conocerse, y no sólo el yo que uno conoce, sino también el yo que no conoce, aunque tenga un conocimiento vago de lo que se conoce.
  • Percibir la unión con la vida, y por consiguiente renunciar a la meta de conquistar a la naturaleza, someterla, explotarla, violarla, destruirla, y en vez de esto tratar de comprender y cooperar con la naturaleza.
  • Gozar de una libertad no arbitraria, sino que ofrezca la posibilidad de ser uno mismo, y no un atado de ambiciones, sino una estructura delicadamente equilibrada que en todo momento se enfrenta a la alternativa de desarrollarse o decaer, vivir o morir.
  • Saber que el mal y la destrucción son consecuencias necesarias de no desarrollarse.
  • Saber que sólo muy pocos han alcanzado la perfección en todas esas cualidades, y sin la ambición de alcanzar la meta, reconociendo que esta ambición es otra forma de codiciar, de tener.
  • Ser feliz en el proceso de vivir cada día más, sin importar el avance que el destino nos permita realizar, porque vivir tan plenamente como se puede resulta tan satisfactorio que es difícil preocuparse por lo que uno logra o no 
Erich Fromm


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja un comentario sobre este artículo aquí: